Como Chupar un Pene!

Hacer una buena felación es una larga historia, la resumiremos en unos cuantos puntos. Es un tópico de conversación de bar entre hombres: sólo una de cada 50 hombres sabe cómo hacer una mamada. Estas son algunas pistas para conseguirla; unas instrucciones válidas para ambos sexos:


-Para empezar, hay que ponerse de rodillas en el suelo entre las piernas del caballero; además de dar más morbo, esta postura es ideal para dominar toda la entrepierna y poder estimular zonas como el ano o el perineo. También es perfecta si la felación se hace con más de una boca.

-Antes de empezar a chupar, conviene "torturar" un poco al hombre, hacerse de rogar para aumentar el morbo, rozándolo apenas con nariz, lengua o labios, suavemente, mirando a la cara del dueño del falo.

-Una mamada propinada con una lengua seca ni es mamada ni es nada. Asegúrate de que tu lengua está bien húmeda, hidrátala bien: si no se te hace la boca agua, que al menos lo parezca. Si padeces de sequedad bucal, siempre puedes usar un buen lubricante.



-Lame desde la base del pene hasta el glande, primero con la punta de la lengua y luego pasando la sinhueso entera. Humedece bien el falo y luego mastúrbalo con la mano bien empapada en saliva o lubricante.

-Mientras chupas, no dejes las manos tontas, úsalas para acariciar los muslos o estimular el perineo, el ano y los testículos (con las llemas de los dedos y también las uñas, teniendo cuidado de no arañar).

-Sigue lamiendo de abajo a arriba y desde arriba hacia abajo, pero detente en el glande y pon la lengua sobre el orificio de la uretra, estimulándolo bien. Luego recorre todos los bordes del glande con la punta de la lengua, saboreándolo. No olvides demostrar en todo lo momento (mediante gestos lascivos, sonoros jadeos y expresiones guarras) lo mucho que te gusta hacer lo que haces.

-Agarra de nuevo el mango peneal y lame el glande como si fuera un helado. Si ya sale líquido lubricante, absórbelo y extiéndelo por tu lengua sin dejar de mirar fijamente la cara y los ojos del propietario del pene.

-Si vas a poner un condón, ahora es el momento, a ser posible con la boca. Si la pareja es de confianza, es más placentero chupar sin preservativo, pero si no conoces bien a ese hombre ni a su pene, es recomendable usar protección para no contraer enfermedades de transmisión sexual como el Virus del Papiloma Humano que, según un reciente estudio sueco, aumenta considerablemente el riesgo de cáncer de boca.

-Se acabaron las tonterías. Llega la hora de ponerse a "mamar" en serio, tragando el pene entero como hacían los fakires con los sables. Si respiras por la nariz no te ahogarás y, si colocas el cuello de forma adecuada, el pene entrará entero hasta tu garganta caliente. Para las mujeres suele ser más fácil ya que, por regla general, poseen cuerpos más dúctiles y flexibles.

-Quédate un buen rato con el pene dentro de la boca, disfrutando de él, notando cómo crece en tu interior. Puedes hacer "mmmm" para demostrar tu placer y excitar más al dueño del cetro.

-Ahora sácate el pene de la boca y chasquea tu lengua contra el glande. Chúpalo cual pajita. También puedes probar "el toque de la mariposa", es decir, mover ágilmente la punta de la lengua para estimular la zona del frenillo. No dejes que él te fuerce a seguir, ya que eyacularía demasiado pronto. Debes dominar la situación para que el placer dure y el orgasmo sea más intenso.

-Después vuelve a bajar y a subir, estableciendo un ritmo de mete-saca parecido al del coito vaginal o anal, subiendo y bajando la cabeza; él seguro que se acoplará al ritmo con los movimientos de su pelvis. Aquí tu calentón tiene que ser considerable, así que es hora de obedecer al instinto y chupar el pene como si fuera una piruleta, con gula, sorbiendo, babeando, haciendo ruido, tragando. Sin melindres.

-Ano, perineo y testículos son tan importantes para maximizar la erección como el propio pene. Si no te importa y te gusta, lámelos también. Si no, sigue concentrad@ en el pene.

-Si el pene es muy grande o tu boca muy pequeña y tienes problemas para tragar, masturba con la mano mientras chupas: es un viejo truco (muy usado por prostitutas) para que, psicológicamente, parezca que te tragas todo, pero en realidad sólo te comes lo que quieres.

-Si al cabo de un tiempo el hombre no eyacula, esto significa que el pene se ha "acostumbrado" al sube y baja o a la succión y necesita algo nuevo, así que sácala, agarrra los huevos con una mano y el pene con la otra y míralos bien, con lujuria; luego aprieta la base y, cuando maximices la erección, sigue chupando y lame y relame y retuerce la lengua y traga y haz todos los movimientos que sepas o que tu musculatura lingual soporte. Pasa el tiempo, te cansas y tienes ganas de ver el semen así que es hora de quemar todas las naves.

-El hombre no aguantará mucho más, lo ves en su cara. Llega el glorioso momento de la eyaculación, donde se medirá el valor de tu trabajo bucal: si todo ha ido bien, un generoso chorro de esperma caliente saldrá de su pene. Así que vete pensando qué demonios vas a hacer con él.

-Si has decidido tragarlo, retrocede un poco para no atragantarte, recibe los chorros en la boca y luego trágalos. Si no, puedes sacarla y dejar que la eyaculación salte sobre tu cara, o bien echártela en el pecho, en el vientre, en los pies o en cualquier otra parte del cuerpo. Es triste pensar que siento algo tan placentero no sepamos hacerlo bien, así que luego de mucha «investigación de campo», les contamos algunos secretitos.

Antes que nada, nunca vuelvas a comenzar por el final, no te lances de una a meter el glande en la boca ¡ese es el ultimo paso!

Lo primero que debes lograr es producir una muy buena erección. Si aun está puesta la ropa, desliza las manos suavemente sobre el paquete, abre lentamente su bragueta y sigue acariciándolo; es mejor si estás de rodillas y entre sus piernas.

Si la persona se excita con facilidad en pocos segundos estará lista, si él es nervioso, su pene puede estar aún doblado en sus calzoncillos. Mantén agarrado su pene y sube a su cara y bésale. Observa si puedes sentir una respuesta; todo movimiento ascendente es un buen signo.

Ahora sácale el miembro y mira cómo está. Si está tieso, lo estás haciendo bien; en otro caso acaricia suavemente los testículos (a algunos les gusta algo fuerte, no te excedas sin consultar previamente). Sujétalos con tu mano menos diestra y con la más hábil toma su pene. Apriétala poco a poco, con presión moderada como si estuvieras masturbándole y prepárate para chupar.

Humedece con la lengua tus labios; es excitante ver hacer este movimiento de lengua, así que levanta la cara y mírale a los ojos mientras lo haces.



¿Quién no se ha comido un helado en cono, barquillo o cucurucho? Si tú lo has hecho, ya tienes algunos puntos ganados...



No lo lleves aun a la boca: un poco de espera produce una agradable tensión. Acércate al glande, respira fuerte sobre él, sóplale con tu aliento tibio. Saca tu lengua de nuevo y tócale con ella, cambiando la velocidad del movimiento que puede ser de un lado a otro o haciendo círculos. Combínalos.

Gira tu cabeza de lado y simula morderle suavemente colocando tus dientes en su balano (la parte larga del pene), como si estuvieras comiéndote una mazorca. Mientras haces lo anterior no olvides estimular los testículos.

Detrás de los testículos hay un lugar muy sensible: el «ni es», que está justo antes del ano. Puedes tocarle allí con la lengua o estimular con la yema de los dedos. En ese lugar queda justo el origen del músculo que causa la erección.

No olvides tocar con la lengua el contorno del glande, ésta es la parte más sensible del pene. En el frenillo igualmente se debe acariciar con la lengua, incluso algunos hombres son más sensibles allí. Insiste además en poner la punta de la lengua en el orificio del centro, de la parte más saliente del glande; pero no chupes su «cabeza» aún.

Después de jugar un buen tiempo tocando, mordiendo, lamiendo el balano, toqueteando su glande ya es hora de poner su glande en tu boca.

Mira si brota un líquido claro del orificio. Si esto sucede es el momento de aplicar tu decisión sobre qué tipo de riesgos deseas asumir, pues el liquido pre-eyaculatorio tiene una baja presencia del virus que causa el sida (VIH). Si no quieres correr riesgos, es hora de poner el condón con la boca o con la mano. De lo contrario continua con el juego, tal y como vas.

Ya es hora de ponerte ese delicioso «helado» dentro de tu boca. Mete toda su «cabecita» en tu boca caliente. Mantenla allí. Estimula su glande con el roce de tus dientes, mientras su pene entra y sale de tu boca.

Ahora si trata de poner todo su pene dentro de tu boca. No te excedas, hazlo lentamente. Él querrá profundizar más en tu garganta. No le dejes imponerse, pues sin no estás mentalmente preparada/o sentirás «horcadas» y ganas de trasbocar.

Si doblas tu cuello apropiadamente, haciendo que desde tu boca hasta la faringe haya un conducto recto, el pene puede entrar completamente, tal y como lo hacía su protagonista en el film «Garganta profunda». No intentes respirar por la boca mientras haces esto, sentirás que te ahogas, debes respirar por la nariz.

Moviéndote tan rápido como tu pareja pueda resistir sin eyacular, desliza tu boca sobre su pene de arriba hasta abajo como si estuvieras «Tirándotelo». Recuerda las técnicas sobre cómo retardar la eyaculación aprendias en el articulo sobre masturbación, este es un buen momento para aplicarlas.

No es recomendable la practica oral durante mucho tiempo;, es mejor parar un poco, jugar eróticamente de otras formas y luego continuar, pues hay un momento en que se siente en el pene un «adormecimiento», se pierde un poco de sensibilidad y por tanto, ya no se disfruta igual.

Tragar o no tragar el semen es una decisión particular, de ahí que previamente hayamos hablado del condón… ah, es mejor hacerlo con uno que tenga saborizante. Los estudios demuestras que el sabor del semen cambia con la dieta alimentaria, así que comidas muy condimentadas producen un sabor fuerte y comidas dulces y frutas producen un sabor y fragancia más agradable, para la mayoría de personas.

Ten cuidado de retroceder un poco cuando sea el momento de la eyaculación, un hombre excitado incrementa el movimiento y la fuerza de su movimiento «penetrativo». Si lo prefieres ten una toallita a mano para que la eyaculación se produzca en este elemento.

Si no te gusta chuparlo, recuerda que es tu decisión y no la de tu pareja; pero él estará, muy seguramente, interesado no sólo en que lo hagas, sino en que lo hagas bien. De todas formas recuerda que es tu derecho no hacer lo que no deseas, así sea del gusto de tu pareja.

Para concluir: si eres el dueño del pene, debes saber que para muchas personas es supremamente molesto sentir unas manos sobre la cabeza, ejerciendo presión. Es necesario tener muchos acercamientos a la práctica para volverse experto/a, así que ten paciencia y disfruta los avances logrados.

Ten en cuenta que una buena higiene es importante para volver excitante la situación, no hay nada más molesto que sentir el olor fuerte del esmegma (secreción de las glándulas prepuciales). Una buena afeitada es igualmente importante, porque la fricción de la barba con el glande es supremamente desagradable, para la mayoría de los hombres.


Fuente: Frecuencia Gay 

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